Las mejores calas de la Costa Brava a las que solo se llega en barco
Hay un tramo de la Costa Brava, entre Palamós y Begur, donde la carretera se aleja del mar y las calas quedan encajadas entre acantilados de granito y pinos. A algunas se llega andando por el camí de ronda. A otras, en pleno agosto, prácticamente solo se llega por mar. Estas son las que merecen que dediques un día a navegar.
Cala S’Alguer, la postal de Palamós
Está a menos de veinte minutos de navegación del puerto. Es una cala pequeña, de cantos, con una hilera de barracas de pescadores pintadas de colores que llevan ahí desde el siglo XVI y que hoy están protegidas como bien cultural. No hay chiringuito, no hay sombrillas y no hay acceso rodado: por eso sigue estando como está.

Cómo fondear: el fondo es de arena y roca. Busca la zona de arena en el centro de la cala y evita las praderas de posidonia, que son fondo protegido. Está a tiro de piedra de la playa de Castell, así que la combinación natural es fondear en una y comer en la otra.
Playa de Castell, la playa que se salvó de la urbanización
Castell es una de las pocas playas grandes de la Costa Brava que sigue sin un solo edificio detrás. Se salvó en 1994, cuando un referéndum popular en Palamós frenó el proyecto urbanístico que iba a levantarse ahí. Hoy es arena dorada, agua transparente y pinar, y encima tiene un poblado ibérico en el promontorio del norte.
Cómo fondear: arena limpia y buena tenida en casi toda la bahía. Es una cala amplia y cómoda incluso con embarcaciones de eslora media. Queda muy resguardada de tramontana.
Illes Formigues, el sitio donde se ven los peces
Un rosario de islotes de roca rojiza frente a la costa de Palamós y Calella, con su faro. Es de los mejores fondos para hacer snorkel de toda la zona y una parada casi obligatoria si llevas gafas y tubo a bordo.

Ojo: es zona de roca y hay bajos. Acércate con calma, con el sondador encendido, y no fondees encima de la piedra. Con levante entra mar de fondo y deja de ser un sitio cómodo.
Aiguablava y Cala Fornells, el agua más azul
Ya en término de Begur, a poco más de una hora de navegación desde Palamós. El nombre no es marketing: el color del agua ahí es distinto, por el fondo de arena clara y granito. Cala Fornells, justo al lado, tiene las casas blancas escalonadas sobre la roca que salen en todas las fotos de la Costa Brava.
Platja de Sa Conca, S’Agaró
Hacia el sur, pasando Sant Feliu de Guíxols. Una curva casi perfecta de arena dorada, con el camí de ronda de S’Agaró por encima. Es la mejor opción cuando sopla tramontana del norte y las calas orientadas al noreste están picadas.

Cómo montar el día
Con un barco pequeño sin titulación te mueves cómodo entre Palamós y las Formigues: es un radio corto, con calas de sobra para llenar la jornada. Si quieres llegar a Aiguablava o bajar a S’Agaró, ya conviene una embarcación con algo más de eslora y motor.
Tres cosas que marcan la diferencia:
- Sal temprano. En julio y agosto las calas buenas se llenan a partir de las once. A las nueve de la mañana tienes S’Alguer para ti solo.
- Mira el viento antes de decidir el rumbo. Con tramontana (norte) refúgiate al sur; con garbí (suroeste, típico de la tarde) al revés.
- Respeta la posidonia. Fondea siempre sobre arena. Es obligatorio y además es lo que mantiene el agua así de clara.
Puedes ver todos los barcos disponibles en Palamós, con y sin titulación, y elegir el que encaje con el plan que tengas en la cabeza.
